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La importancia de medir el valor de los procesos asistenciales para el paciente

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    congreso sefh 2019 383x255 La medición de los resultados en salud es un aspecto que ya nadie cuestiona, sin embargo, es importante tener en cuenta qué es lo que debemos medir para analizar con rigor los datos que tenemos y poder tomar mejores decisiones en cuanto a la optimización de la asistencia sanitaria. Un aspecto relevante en este sentido es el valor que tienen los procesos asistenciales para los pacientes, es decir, la información directa que da el paciente sobre aspectos relacionados con su salud y la calidad asistencial.


    Ese aspecto se denomina PRO, que son las siglas en inglés que se corresponden con la definición Patient Reported Outcomes, es decir, los resultados reportados por los pacientes en base a su experiencia y percepción sobre aspectos relacionados con su enfermedad y los tratamientos recibidos. Unos datos de gran utilidad para los clínicos y gestores sanitarios.

    Estos informes de los pacientes han sido definidos por organismos internacionales como las agencias reguladoras de medicamentos: la europea y la estadounidense (EMA y FDA) o la Sociedad Internacional de Farmacoeconomía e Investigación de Resultados (ISPOR). Entidades que incluyen los PRO como herramientas muy útiles de medición del estado de salud del paciente sin interpretación de su respuesta por parte de un clínico ni cualquier otra persona.

    La importancia de la utilidad de estos informes directos de los pacientes ha sido analizada, recientemente, en el Congreso de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) en un encuentro titulado “Importancia de los Patient Reported Outcomes en la Humanización Asistencial”, en el que han participado varios especialistas en la materia.

    Empezando por la perspectiva de la Administración, el doctor Carlos García Collado, subdirector de Farmacia del Servicio Andaluz de la Salud (SAS), los PRO se han convertido en instrumentos fundamentales de evaluación de las prácticas sanitarias. A su juicio, una vez mostrados sus beneficios de los PRO, “nos enfrentamos al reto de integrarlos en los protocolos asistenciales y, sobretodo, en la práctica clínica habitual como ya están valorando todas las agencias de salud”.

    García Collado concluyó subrayando la necesidad de que las diferentes Comunidades Autónomas deben hacer un mayor esfuerzo para facilitar a los profesionales sanitarios la introducción de los estados de salud reportados por los pacientes como una variable asistencial más. 

    Oportunidades tecnológicas

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    Por su parte, Jaime Poquet, jefe de Área Clínica de Farmacia Departamento de Salud de Denia, que también participó en el encuentro, destacó que los PRO pueden ayudar al diagnóstico precoz de determinadas enfermedades, pero para ello es necesario incorporar los datos que aportan los pacientes a su historia clínica.

    En la actualidad, es importante contar con las opciones que nos ofrece la tecnología para recabar esos datos de los pacientes, mediante aplicaciones de uso sencillo en dispositivos que el paciente lleva consigo continuamente como puede ser el teléfono móvil. Así nos encontramos con sensores pasivos que recogen datos sin que el paciente tenga que hacer nada (por ejemplo, los aparatos que cuentan los pasos o la frecuencia cardíaca); o bien los pasivos que requieren de una acción por parte del paciente (es el caso de realización de test o cuestionarios).

    “Por tanto, -explica Poquet- es muy importante tener en cuenta la adherencia de los pacientes a esta comunicación de resultados, teniendo presente tres criterios: creación de hábitos, motivación social y consecución de objetivos”.  Una vez recogidos los datos, “para que sean útiles deben transformarse en biomarcadores digitales que puedan explicar, influir y predecir los resultados en salud. En este contexto, es esencial que los desarrolladores de los sensores entiendan qué hay que medir, crear modelos de ‘maching-learning‘ y validar los resultados obtenidos en estudios clínicos”, añadió el especialista.

    Para argumentar sus explicaciones, Poquet puso algunos ejemplos de dispositivos (como el Ava®, una jeringa ergonómica especialmente diseñada para que pacientes con enfermedades reumáticas tenga una mayor facilidad para pincharse el medicamento, que tendrá asociada una app para reportar su estado de salud. En definitiva, un dispositivo diseñado para mejorar la experiencia del paciente en la convivencia con la enfermedad.

    Concluyó la jornada con las novedades que aportará la tecnología en el futuro y que supondrá una mejora en el tratamiento de los datos, en la integración de esos datos en los distintos sistemas de salud y en el empoderamiento del paciente, todo ello encaminado a mejorar la toma de decisiones sanitarias y el estado de salud del paciente. 

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