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Controlar los trastornos de control de impulsos mejora la calidad de vida de enfermos con Parkinson

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    Photo Credit: fbobolas / Foter / CC BY-SA


    La
    enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa en prevalenciae incidencia en nuestro país. Afecta a 150.000 españoles, y tras su diagnósticose suelen suceder una serie de síntomas. El más conocido es el temblor, perohay más: rigidez, bradicinesiao deterioro del equilibrio, trastornos del sueño, pérdida de olfato, depresión…o trastornos de control de impulsos. Precisamente, el correcto manejo de estosúltimos, también conocidos como TIC, ayudará a mejorar la calidad de vida deestos pacientes.

    Esta ha sido una de las principales conclusiones extraídas del IV Forum UCB de Trastornos del Movimiento que se celebró recientemente en Madrid. En este encuentro científico, organizado por UCB –líder en el tratamiento del Parkinson– se dieron cita cerca de un centenar de neurólogos generales y neurólogos expertos en esta enfermedad de toda España, y debatieron acerca de las grandes novedades científicas entorno al Parkinson visto desde la experiencia clínica.

     

    Y es que los trastornos de control de impulsos constituyen uno de los ejes fundamentales en esta patología, dado que se trata del abordaje multidisciplinar de un efecto secundario producido por la medicación que puede reportar graves problemas en la vida diaria de los enfermos. Ocurre en un pequeño porcentaje de los pacientes con Parkinson que están siendo tratados con agonistas dopaminérgicos o levodopa, no obstante su control se hace necesario para paliar o reducir sus efectos y mejorar la calidad de vida de los  pacientes.

     

    Los Trastornos del control de Impulsos (TCI) engloban un amplio espectro de comportamientos anormales observados en pacientes con enfermedad de Parkinson tratados con agonistas dopaminérgicos. Se caracterizan por conductas obsesivas que se realizan de forma repetitiva, excesiva y/o compulsiva, que suelen ser perjudiciales para la propia persona o para otros. Algunas de estas actuaciones pueden ser: juego patológico, compulsión por las compras, hipersexualidad e hiperfagia.

     

    En palabras del doctor José Obeso, profesor y consultor de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra, experto internacional y director y coordinador de este IV Forum UCB de Trastornos del Movimiento: “Es importante poder reconocer y discriminar el perfil terapéutico de de los distintos agonistas dopaminérgicos y su diferente tendencia a inducir disquinesias (movimientos anormales), impulsividad y otras alteraciones de conducta. El manejo del TCI en particular requiere un diagnostico muy precoz y una perspectiva multidisciplinar  de manera individualizada para cada paciente”, señala.

     

    Por tanto, el manejo de este trastorno puede conseguir mejorar la vida de los afectados notablemente. A esto hay que añadir que en la actualidad, los tratamientos disponibles son capaces de controlar en gran medida los primeros síntomas de la enfermedad, por lo que si se consigue frenar su evolución, el Parkinson podría ser una enfermedad benigna en más del 90% de los casos.



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