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Jesús (España)

El viaje de Jesús con la enfermedad de Parkinson se remonta a 1985. Fue en este momento cuando Jesús empezó inicialmente a experimentar síntomas como perder fácilmente el equilibrio. A Jesús no le inquietaban estos síntomas porque solamente parecían aparecer durante momentos de estrés. Sin embargo, cuando su brazo izquierdo dejó de balancearse al andar, Jesús empezó a preocuparse.

Sin embargo, no fue hasta diez años después, en 1995, a los 43 años de edad, mientras estaba trabajando en su tesis doctoral que Jesús decidió recurrir al consejo de un facultativo.  Después de ser derivado a un neurólogo, a Jesús le dieron una receta pero no un diagnóstico. Enseguida se percató de que la medicación que le habían recetado se administraba en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, pero no se le ocurrió que él, también, pudiera estar padeciendo esa enfermedad. Durante la segunda visita con su neurólogo, Jesús recibió una prueba confirmatoria y su médico le comunicó el diagnóstico oficial de que padecía la enfermedad de Parkinson. Mientras continuaba con el tratamiento, Jesús y su neurólogo observaron una marcada mejoría en el alivio de sus síntomas.

Como profesor de historia del arte que había sido, Jesús estaba emocionado al poder volver a ejercer la docencia dos veces por semana impartiendo clases a distancia dirigidas a universidades americanas que organizaban cursos en España. También dedicó tiempo a escribir columnas de reseñas y críticas de arte para una publicación local. Para adaptarse a la vida con la enfermedad de Parkinson, Jesús ha introducido pequeños cambios prácticos que le facilitan la movilidad por toda la casa y sigue trabajando con su neurólogo para introducir las alteraciones del tratamiento que sean necesarias. Jesús ya no cree que valga la pena preocuparse por el futuro y se ha propuesto firmemente vivir cada día al máximo.