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Cardiopatía coronaria

La cardiopatía coronaria (CC), también llamada arteriopatía coronaria, cardiopatía isquémica o cardiopatía aterosclerótica, es el resultado final de la acumulación de placas ateromatosas o deshechos grasos dentro de las paredes de las arterias que irrigan los músculos del corazón aportando oxígeno y nutrientes.

La mayoría de las personas con CC no presentan signos de la enfermedad hasta la primera aparición de los síntomas, que a menudo se presentan en forma de una angina de pecho o un ataque al corazón repentino. Tras décadas de evolución, algunas de las placas adiposas pueden romperse y, conjuntamente con la activación del sistema de coagulación sanguínea, pueden comenzar a limitar el riego sanguíneo del músculo cardíaco.

La CC es la causa más frecuente de muerte súbita y de muerte en general entre los hombres y mujeres mayores de veinte años. De seguir con las tendencias actuales en EE. UU., la mitad de los varones sanos de cuarenta años y un tercio de las mujeres sanas de cuarenta años sufrirán CC en el futuro.

Los factores de riesgo probados de aparición de CC son, en orden decreciente de importancia: niveles altos de grasa o colesterol en la sangre, tabaquismo, presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en la sangre debidos a la diabetes mellitus o a otros motivos, y conductas de "tipo A", es decir, personas impacientes, apuradas por el tiempo, muy competitivas, hostiles, agresivas e incapaces de relajarse.

Otros factores de riesgo significativos pero indirectos son el sedentarismo, la obesidad, el estrés y una dieta rica en grasas saturadas y pobre en antioxidantes.

El tratamiento y la prevención de la cardiopatía coronaria

La prevención se basa en la modificación de los factores de riesgo como reducir los niveles de colesterol y el estrés, tratar la obesidad y la hipertensión, evitar los hábitos sedentarios, llevar una alimentación sana y no fumar, seguir una dieta rica en ácidos grasos omega 3 y vitamina C y tomar ácido acetilsalicílico (aspirina) en dosis inferiores a 75-81 mg/día. Estas medidas pueden reducir la incidencia de episodios cardiovasculares.