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Artritis reumatoide

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad progresiva que provoca una inflamación crónica en las articulaciones. Generalmente afecta a las articulaciones más pequeñas del cuerpo como los dedos, muñeca, pies y tobillos; sin embargo, la naturaleza sistémica de la enfermedad significa que también puede afectar a todo el cuerpo, incluidos los órganos internos y el aparato circulatorio.

La AR es una enfermedad de las llamadas autoinmunes, en la que el cuerpo es atacado erróneamente por su propio sistema inmunitario. En la AR la inflamación afecta al tejido que rodea las articulaciones, conocido como membrana sinovial. Esto provoca la inflamación y la lesión del cartílago y los huesos de las articulaciones recubiertas por esta membrana.

¿A qué personas afecta?

Se calcula que 5 millones de personas sufren AR en todo el mundo, y del 0,3% al 1% de la población de los países industrializados. La prevalencia no se divide a partes iguales entre sexos, puesto que las mujeres son tres veces más propensas que los hombres.

La AR puede afectar a personas de todas las edades pero normalmente aparece entre los 35-55 años de edad.

¿Cuál es su causa?

Los médicos no han podido averiguar todavía la causa exacta de la AR, aunque parecen participar factores genéticos, ambientales y hormonales. La AR no es una enfermedad estrictamente hereditaria. Las personas con ciertos marcadores genéticos tienen un mayor riesgo de sufrir la AR, aunque ser portador de un gen predisponente no se traduce necesariamente en el desarrollo de la enfermedad.

Muchos científicos creen que existen factores ambientales que pueden provocar la aparición de la AR en los individuos sensibles. Estos factores desencadenantes, que ocasionan el ataque inmunitario contra la membrana sinovial sana, podrían ser bacterianos o víricos.

Síntomas y enfermedades asociadas

Los síntomas de la AR pueden aparecer y desaparecer y su gravedad puede variar de un paciente a otro. Los principales síntomas son:

  • Rigidez en las articulaciones
  • Dolor en las articulaciones
  • Hinchazón
  • Enrojecimiento y calor alrededor de la zona afectada
  • Pérdida de movilidad
  • Aparición de nódulos o bultos bajo la piel
  • Deformidad de las articulaciones

Los pacientes experimentan a menudo síntomas simétricos, de modo que los síntomas percibidos en un lado del cuerpo se reflejan en las mismas articulaciones del lado opuesto.

Estos síntomas acaban produciendo a menudo una lesión permanente en las articulaciones y los huesos. A medida que las lesiones evolucionan los pacientes pueden ver limitados sus movimientos y tener dificultades para realizar las tareas cotidianas más sencillas como peinarse, girar el pomo de una puerta o dar un paseo. En los casos más graves la AR puede producir incapacidad y, dada la edad media del paciente con AR, el coste de la incapacidad laboral supone normalmente una carga mayor para la sociedad que el coste del tratamiento.

Los pacientes con AR también tienen más riesgo de desarrollar otras enfermedades, en particular enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, infecciones, problemas pulmonares y osteoporosis. No existe un motivo claro de por qué ocurre esto, pero la falta de ejercicio y movilidad son factores de riesgo de muchas de estas enfermedades.